jueves, 9 de abril de 2015

EL COCINERO CHICHIBIO, de Giovanni Boccaccio (II)

Creo que la última lectura ha gustado bastante a mis alumnos. El cocinero Chichibio es un breve cuento humorístico de Boccaccio que se deja leer con suma facilidad y que nos arranca una sonrisa.

Currado Gianflazzi es un hidalgo florentino de vida ociosa que se dedica a la cetrería y otras diversiones. Un buen día captura una grulla y decide ofrecer una cena a unos amigos. Para que el ágape no defraude a los comensales recurre al cocinero Chichibio, un hombre de vivo ingenio cuya fama con los fogones le precede.

Pero, cuando el plato está ya cocinado y huele que alimenta, aparece la aldeana Brunetta en la cocina y reclama un bocado de tan delicioso manjar. Chichibio está muy enamorado de Brunetta y, aunque en principio se niega a hacerle ese favor, acaba cediendo a sus encantos.

Y, claro, llega el momento del banquete y Currado, que es hombre de mundo, enseguida advierte que al ave le falta una extremidad.

Pide explicaciones a Chichibio y este responde, sin pensárselo dos veces, que por todos es sabido que las grullas tienen una sola pata, un solo zanco. A pesar de que Currado insiste, Chichibio sostiene su afirmación.


Para evitar dar una escena a sus invitados pero dejando clara su posición de poder sobre el chef, Currado emplaza a Chichibio para la mañana siguiente para acercarse a la albufera y comprobar in situ si las zancudas tienen una o dos patas, amenazándole con una soberana paliza si lo ha engañado (aunque sabe que así ha sido).

A la mañana siguiente, Chichibio emprende la marcha muy asustado, pues sabe que ha embaucado al señor y conoce las consecuencias. Pero el destino le ofrece una salida inesperada: un grupo de doce grullas descansa con una pata recogida, escondida entre su plumaje (esa es su forma de descansar) y el marmitón lo aprovecha para defender su teoría.

Currado emite un grito y los pájaros levantan vuelo, desplegando la extremidad escondida y apoyándose en ambas extremidades para emprender el vuelo. El embuste de Chichibio ha sido desenmascarado.

Pero Chichibio responde con agudeza y echa en cara al noble que la noche anterior, cuando tenía la grulla en la fuente, no había gritado del mismo modo que lo hizo en ese momento y que por eso el animal no había mostrado su segunda pata.

Una respuesta tan divertida e ingeniosa agradó al hidalgo que perdonó a Chichibio.

La moraleja está clara: afronta la vida y las dificultades que se te puedan presentar siempre con buen humor, pues es la mejor manera de salir airoso.

5 comentarios:

  1. Hace muchos años leí este cuento en un libro de lectura en la escuela. Me da nostalgia. Muchas gracias.

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  2. Gracias a ti por comentar. Me alegro de que te haya gustado.

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  3. Wilman Murillo Castrillón17 de mayo de 2016, 2:57

    Hola, buenas noches, precisamente mis estudiantes acaban de leer El Decamerón, les pareció divertido y se entusiasmaron con la lectura, cosa que es algo complejo hoy en día, por eso me siento satisfecho. Estuvieron las chicas muy receptivas

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    1. Me alegro de que todavía existan maestros que apuestan por la lectura de los clásicos. Gracias por comentar.

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  4. Hola quien me podría ayudar con las palabras connotativas del texto y su significado. desde ya gracias...Las leo

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